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Collioure


Estos días azules y este sol de la infancia… “

Este verso fue encontrado en un papel arrugado en el abrigo de Don Antonio Machado, después de morir. Así de triste acabó la vida uno de los más grandes poetas españoles del siglo XX, practicamente solo, arruinado, con precaria salud y en el exilio forzoso.

Antonio Machado murió en Collioure (su madre que viajaba con él, moriría dias después), pequeña población -antiguamente pesquera- del sudeste de Francia (aunque con una tradición y una cultura mucho más cercana a Catalunya que a Francia) el 22 de febrero de 1939

Cementerio de Collioure. Tumba de Antonio Machado

Cementerio de Collioure. Tumba de Antonio Machado

Saliendo desde Barcelona, 206 kms y 12 euros de peajes después, llegamos una vez cruzada la frontera de la Jonquera, al pueblo costero de Collioure, un dia de finales de Otoño, con la hojarasca cubriendo las calles, los restaurantes cerrados o a medio-abrir, y con un ligero vacío de ciudad tan lejos de la temporada estival que dormita entre las azules aguas de ese mediterraneo tan azul, que ya atrapò en el pasado a pintores de la talla de Matisse o Picasso.

La población cuenta con una buena oferta hotelera. Nos decantamos por el “princes of Catalogne”, ubicado en el centro de Collioure.

http://www.hotel-princescatalogne.com/ un 3 estrellas bastante agradable. 55 euros la doble en temporada baja.

Los colores. Los colores són importantes para entender Collioure: sus casas de color azul añil, verdes, moradas… el mar, la proximidad de esa suave cordillera repleta de viñas; la zona destaca por sus caldos además de por sus anchoas…, todo està bañado de paisaje. Y el paisaje atrajo desde siempre…

Collioure

Collioure

Hay infinidad de Ateliers en Collioure, así que paseas y observas lienzos multicolores y ese paisaje coronado por su “Chateau Royal”, por sus ya escasas barcas de pescadores y por esos turistas en autocar, provinentes de Barcelona, Girona o Perpignan.

Tiene un buén paseo, con callejuelas repletas de cellers y artistas, también boulangeries y restaurantes. Y el mar, siempre el mar. A la hora de comer, la oferta de definido carácter catalán (pa amb tomàquet) és mediterranea, abundando el pescado (sus famosas anchoas), sus buenos vinos (desde los Banyuls, dulces para el aperitivo, hasta los de denominación “Collioure” tintos y de buena graduación) y terminando de postre, casi siempre, con una crema catalana.

Finalmente la visita al cementerio es inevitable, la tumba de A.Machado està repleta de pequeños homenajes (institutos, grupos excursionistas, banderas republicanas…), y una extraña melancolia nos inunda en el cementerio y fuera de él, supongo que el hecho de encontrarnos en Noviembre influye…,. Que final más triste, que pena de todo…

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